La mentira es cuando hay un engaño. Creemos una cosa que no es. Si el amor es eterno porque hay tanta mentira y fragmentación.
A veces el amor no es el amor, es deseo, excitación, apego, necesidad, calentura y ahí es cuando aparece la mentira. Estamos generando karma con otros. Hay mentiras que son del ego. Lo peligroso de la mentira es cuando nos mentimos a nosotros mismos y lo creemos.
A veces hacemos cosas desde el ego y ahí nos mentimos porque no nos observamos a nosotros mismo producto de nuestra ignorancia, porque no actuamos con sabiduría.
Creemos tener la verdad y es cuando nos caemos: una mujer, el dinero, etc.
El ego siempre le echa la culpa a alguien producto de la ignorancia y la mentira.
Atraemos gente por la jerarquía de pensamiento que tenemos.
Nos transformamos en mitómanos (el que se miente y se lo cree).
“El poder de la mentira está atado a la ignorancia”
Un ejemplo sería la inquisición, Los papas creían que tenían la verdad ajusticiando almas y era una mentira de sus propios egos, eran ignorantes. Una mentira.
Si uno no se da lo mejor, no puede dar lo mejor a los demás, el orden es interno.
La ignorancia hace mentirosos y la soberbia hace mitómanos.
La mentira tiene que ver con la ignorancia y se solidifica con la soberbia.
La verdad es ver la deidad (Dios)
Debemos actuar con las emociones divinas no con las del ego.
Son mentiras los roles y personajes de la vida cotidiana. Creer algo que no soy producto de los patrones culturales grabados en nuestra mente. El ego se alimenta de ellos.
Si me creo algo que no es me quedo apegado al astral.
Hay que dudar de lo que somos. La duda debe de ser de búsqueda, debemos investigar y examinar no desde el miedo sino del conocimiento, incorporar conocimiento a nuestra vida.
La felicidad no se conquista con trabajo, sino con reconocernos quien realmente somos. Si te reconoces hijo de Dios, Dios te va a dar todo, porque los hijos de Dios son abundantes.
La vida es una mentira y debemos encontrarnos a nosotros mismos, observarnos siempre en todo instante y buscar las respuestas en nuestro interior.
La verdad me lleva a la dignidad, y la mentira a la indignidad. No somos dignos, por eso no sabemos quiénes somos realmente.
Depende de nosotros reconocernos seres bipolares y colaborar con Dios para lograr a la abundancia, si actuamos siempre con la verdad seremos abundantes.
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